Hace un par de meses Carmen Núñez y yo estuvimos en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) y el guía del museo nos explicó que el edificio fue, en sus comienzos, un hospital, el Hospital Provincial de Alicante.

Nos resultó tan curioso que ambas, cada una por nuestro lado, iniciamos una investigación acerca de por qué fue cerrado el hospital. No encontramos demasiada información, podría llegarse a decir que ninguna, lo que despertó aún más nuestra curiosidad.

Después de pasar varios días investigando, encontramos el blog de un antiguo trabajador del hospital, que hablaba de la existencia de una especie de sociedad.


Para los que no hayáis tenido oportunidad de ver el edificio, Fue inaugurado en su forma definitiva en el año 2000 en el edificio del antiguo Hospital San Juan de Dios (obra de Juan Vidal Ramos en 1926-1929).

está fuera del entorno planificado y construido de la ciudad, se extiende ampliamente en superficie, generando volúmenes de una altura o dos en las piezas singulares.

Siguiendo un esquema de rígida simetría axial, la planta del edificio consiste en un doble peine con ocho pabellones y dos cabezas en los extremos del cuerpo principal. Los pabellones se destinan a albergar las camas de los enfermos, arrancan de sendos corredores longitudinales y acaban en las cajas de escalera con una pieza semicilíndrica al final. En el cuerpo central están los servicios comunes y las cabezas de sus extremos albergan respectivamente, un ala de administración y, la capilla y estancias para el uso del personal sanitario por otro lado.

El lenguaje utilizado por el arquitecto en esta obra se nutre artificiosamente del repertorio clásico, incorporando balaustradas, arcos de diversa procedencia, pináculos, escalinatas, y manteniendo la línea de lo que venía realizando en este momento (Wikipedia).


 

 

La sociedad fue fundada hace ya muchos años. Es difícil llegar a encontrar las raíces de esta organización, pues cuanto mas ahondamos, más descubrimos y más lejos llegamos en el tiempo.

Lo que sí tenemos claro, es que se trata de una sociedad increíblemente fiel a sus ideales y a su líder, lo que nos resultó curioso al averiguar que el líder es anónimo, es decir, este viste con máscaras en las reuniones, lo que le convierte en una persona irreconocible. Irreconocible, pero convincente.

Al parecer, el líder es una persona que en su día a día trabaja bajo el control del Gobierno, cosa que no llega a aceptar, puesto que él, o ella, posee unos ideales totalmente adversos. Podríamos llegar a comparar su actitud con la de un travesti, un hombre que no acepta ser hombre, y para escapar, realiza una transformación exagerada. Se transforma en mujer. Se transforma en su verdadero él.

La posición que ocupa el líder en la sociedad viene marcada por su profesión, un cirujano con una indudable experiencia. Posición que traslada a la organización que regenta. Él, o ella, ocupa la más alta de las posiciones. La cúspide de su propia pirámide. Tras él, o ella se encuentran lo más veteranos, personas que por alguna razón son escogidas por el líder para seguir sus pasos. Se trata, nada más y nada menos, de técnicos de laboratorio y doctores que lleven ya varios años realizando
estas labores. En la parte más baja de la pirámide descubrimos que se hallan enfermeros y enfermeras que están realizando una especie de rito de iniciación, el cual nos cuesta llegar a comprender.

Como podemos comprobar, son personas que comparten algo en común, todas ellas están relacionadas con labores sanitarias, sean más o menos importantes. Cada uno juega su propio papel en la sociedad. Parece que también se valían de las instalaciones del hospital para realizar sus reuniones semanales en las que el líder realizaba el seguimiento de su creación.

El líder confirma que el Gobierno sabe más de lo que nos hace creer. Este líder está obsesionado con llegar a alcanzar el nivel de conocimiento que el Gobierno tiene acerca del cuerpo humano. Es por eso que necesita experimentar con él y pondrá todo de su parte para lograr alcanzar sus metas. Para ello, necesita arrastrar a una gran cantidad de personas tras él. Y parece que lo ha conseguido. El líder tiene más poder del que jamás pudo imaginar.

Para formar parte de la sociedad, como ya hemos comentado, se tenía que superar un proceso de iniciación, y este no era otro que donar un órgano, el que fuera. Lo más común era donar un riñón. Resulta irónico.

Tras una ardua investigación creemos que la obsesión del líder llegó a tal punto, que no solo experimentaron con los órganos donados, si no que puede que llegasen a utilizar órganos de cuerpos sin vida que se hallaban en las cámaras del hospital.

 

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